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"... tronco arrojado por la marea en otra playa que no es Miramar."

sábado, 28 de enero de 2017

CHINATOWN



Carnaval de ritos y dragones

entre el júbilo de fuegos artificiales

vibra el invierno su quietud perdida,

tumulto de tatuajes incandescentes

que abrazan la euforia de la noche,

bajo un cielo enrojecido

todas las calles son el mismo vértigo.

En el barrio chino celebran año nuevo

con el cacareo del gallo que llega

porque el mono se ha ido.

Anhelo que se vuelve a repetir,

es el ciclo infinito de los augurios:

algo cambiará, algo tiene que cambiar,

este año será mejor que el que se va.


Jules Etienne
 
 Vancouver, Canadá, 2017.

sábado, 26 de septiembre de 2015

DIVAGACIÓN


"Pone el amor un leve toque
De carmín, como una leve lucecilla.
Lucecilla que a medias con la luna
Tu rostro excava en escultura inerte..."
Leopoldo Lugones en Divagación lunar
 
 
La noche del eclipse de luna
 
habrá de ser roja,
 
no podría ser de otro color
 
como si su corazón reventara
 
después de besar al sol.
 
Desde el cielo en que arde la noche
 
el tatuaje del conejo
 
mira en el lago ruborizado
 
su reflejo tembloroso sobre el agua.
 
Corre el rumor entre las sombras
 
de que el eclipse es un beso mítico.
 
Habría que preguntárselo al sol.
 
 
Jules Etienne

sábado, 12 de febrero de 2011

PARADOJA (versión anterior)


a Adriana Nephesh

El calendario consigna fechas,

lunas y estaciones del año,

nunca los estados de ánimo.

Sopla un aire tibio,

revuelve las hojas distantes en el tiempo,

tu faz ahora tan ajena

como si surgiera de la sombra

es murmullo del mar nocturno,

sílabas dispersas en el viento

mi propia voz escuchándose a sí misma

en un soliloquio interminable

círculo vicioso de tu ausencia,

como no estás, te recuerdo

y tengo que recordarte

porque es lo único que me has dejado:

prefiero pecar por imaginar esta noche

que por no haberte soñado nunca.
 
 
Jules Etienne

jueves, 16 de septiembre de 2010

TRIOLOGÍA DEL TLACUILO


"El sol se hundió

en la isla de Vancouver

Acaso fue el Aztlán de los mexicas

de allí partieron las siete tribus

y una

fundó el imperio azteca."

José Emilio Pacheco

(La ilustración corresponde a la Isla de Vancouver en la niebla,
la foto es de Adele Brand).

1. Aztlán



La mañana se embriaga de lluvia

en la lejana isla de Aztlán,

un país con el color de la nieve

más allá del mar.

Guiadas por el Colibrí del Sur

emprendieron las Siete Tribus

desde las Siete Cuevas

el camino de Tollan

tierra de la voluntad y la riqueza.

Cuando las voces viejas

lo han dispuesto

las profecías son destino,

largos tramos sin descanso

pasos sin aliento

jornadas de sudor y polvo

enredadas en los zarzales,

los viajeros creados por el amasijo

de piedras preciosas

con sangre de los dioses

llegarán exhaustos, rotos, mutilados,

pero nunca ciegos.

En el lugar de los venados

a la vista de los islotes hermanos

el tiempo reposa su fatiga,

no hallarán los símbolos prometidos

en el reino de las flechas

bosque de secretas mariposas

donde los pájaros abrevan su canto.

Al amparo del sol

siguieron la ruta del viento

un viento sin calendario, sin tregua,

que sopla la eternidad de sus naguales.

No me lo contaron

así lo dice la Tira de la Peregrinación.


Jules Etienne

miércoles, 15 de septiembre de 2010

2. Tenochtitlan


Elegidos de los dioses

llegó el día de preguntarse

¿para qué tantos signos y revelaciones?

Selvas marchitas, invierno y hambre,

tanto humo ceremonial ¿para qué?

En mitad de la laguna

el águila, juraron los sacerdotes,

devorará a la serpiente,

el día a la noche,

el sol a las dudas,

la lucha al temor.

Máscaras del tiempo

no encontraron luz sino fuego,

los corazones palpitan su sacrificio.

Vendrá del mar un vendaval

de centauros barbados

a usurpar su tierra,

también el ahuehuete llorará la derrota.

Estirpe de Quetzalcóatl

Caballeros Águila al fin vencidos,

sangriento será el silencio

en el amanecer de su olvido.

Pueblo de barro y maíz

guerreros esclavos de la sinrazón

por obra y desgracia de sus majestades

los reyes católicos y sus misioneros

que pregonan la palabra

de la única religión posible.

Quien arroje la útima piedra

quedará libre de culpa,

que el destino se apiade

de sus noches oscuras.

Ahora ya nadie quiere recordar

la palabra de los ancestros.

3. México


Bajo el cielo de un azul longevo

allí donde los sobrevivientes

derramaron su desaliento

yacen los restos del imperio

de obsidiana, jade y alabastro,

sepultado por la prole indigna

de Doña Marina, la Malinche,

nietos y bisnietos, bastardos todos.

Sobre el osario de las víctimas

un cráneo tras otro,

yacija de ríos pétreos

por la sangre coagulada,

nubes de ceniza impura.

La codicia mundana

de los mercenarios de Cristo:

primero entrará un rico

al reino de los cielos

antes que los santos inocentes

que no pagan el diezmo.

Mestizos traidores y criollos cobardes

titzimines del inframundo,

son los mismos que cercenaron el águila.

Quetzalcóatl, serpiente emplumada

Izcóatl, serpiente de obsidiana

Xiuhcóatl, serpiente de turquesa

Mixcóatl, serpiente de las nubes

Cihuacóatl, serpiente hembra

Coatlicue, diosa de la falda de serpientes

Chalchiutlicue, serpiente abuela, diosa de la tierra

Cuauhcóatl, águila serpiente.

La serpiente sigue viva,

aquí lo he dicho.

Ya los historiadores

se encargarán de mentir.


La ilustración corresponde a La llegada de los españoles,
según los murales en Palacio Nacional que entre 1929 y 1935
pintara Diego Rivera.